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Mostrando las entradas etiquetadas como Vida

"Perra"

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  Rigoberta Bandini 2022 Me gustaría ser el perro de un perro, que fuera él quien me sacara a pasear, que me comprara pienso caro, sin complejos y en un cazo, me sirviera agua mineral Porque si yo fuera una perra, todos estos miedos se disiparían, y viviría en armonía y libertad. Creo que toda mi existencia sería mucho más amable y liberal. Esto de nacer mujeres en el tiempo de Despentes es difícil, no sé por dónde empezar. Si yo pudiera ser perra, por favor, dejadme serlo, solo pido ir sin correa a pasear. Yo nací para ser perra, por favor, dejadme serlo, pero no quiero llevar nunca el bozal, que si tengo la cabeza en otro lado los domingos me dejéis que me apalanque en el sofá, Que si yo ahora fuera perra, juguetona y muy amable, no tendría estos problemas de ansiedad, Que si yo ahora fuera perra, no estaría aquí llorando, que saldría al patio, rápido, a saltar. Sin embargo, soy humana y me he quedado aquí, encerrada componiendo cancioncillas, sin parar Aunque si yo fuera perra ...

"Vida"

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  José Hierro  ( 1922-2002) Cuaderno de Nueva York (1998) Edward Hopper: "Sol matinal" Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada, o después de todo supe que todo no era más que nada. Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada! Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo! Ahora sé que la nada lo era todo. y todo era ceniza de la nada. No queda nada de lo que fue nada. (Era ilusión lo que creía todo y que, en definitiva, era la nada.) Qué más da que la nada fuera nada si más nada será, después de todo, después de tanto todo para nada.

"Fe de vida"

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  José Hierro  (1922-2002) Alegría (1947) Sé que el invierno está aquí, detrás de esa puerta. Sé que si ahora saliese fuera lo hallaría todo muerto, luchando por renacer. Sé que si busco una rama no la encontraré. Sé que si busco una mano que me salve del olvido no la encontraré. Sé que si busco al que fui no lo encontraré. Pero estoy aquí. Me muevo, vivo. Me llamo José Hierro. Alegría (Alegría que está caída a mis pies.) Nada en orden. Todo roto, a punto de ya no ser. Pero toco la alegría, porque aunque todo esté muerto yo aún estoy vivo y lo sé.

"Yo voy soñando caminos..."

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Antonio Machado Finales del XIX-Principios del XX Soledades, galerías y otros poemas (1902/1907) Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!... ¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero a lo largo del sendero... - La tarde cayendo está-. "En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día: ya no siento el corazón". Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río. La tarde más se oscurece; y el camino que serpea y débilmente blanquea se enturbia y desaparece. Mi cantar vuelve a plañir: "Aguda espina dorada, quién te pudiera sentir en el corazón clavada".

"Nota autobiográfica"

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  Gloria Fuertes (1917-1998) Gloria Fuertes nació en Madrid a los dos días de edad, pues fue muy laborioso el parto de mi madre que si se descuida muere por vivirme. A los tres años ya sabía leer y a los seis ya sabía mis labores. Yo era buena y delgada, alta y algo enferma. A los nueve años me pilló un carro y a los catorce me pilló la guerra; A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía. Aprendí a regatear en las tiendas y a ir a los pueblos por zanahorias. Por entonces empecé con los amores, -no digo nombres-, gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio. Quise ir a la guerra, para pararla, pero me detuvieron a mitad del camino. Luego me salió una oficina, donde trabajo como si fuera tonta, -pero Dios y el botones saben que no lo soy-. Escribo por las noches y voy al campo mucho. Todos los míos han muerto hace años y estoy más sola que yo misma. He publicado versos en todos los calendarios, escribo en un periódico de niños, y quiero comprarme a plazo...

"Me llamo barro aunque Miguel me llame"

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  Miguel Hernández (1910-1942) El rayo que no cesa Me llamo barro aunque Miguel me llame. Barro es mi profesión y mi destino que mancha con su lengua cuanto lame. Soy un triste instrumento del camino. Soy una lengua dulcemente infame a los pies que idolatro desplegada. Como un nocturno buey de agua y barbecho que quiere ser criatura idolatrada, embisto a tus zapatos y a sus alrededores, y hecho de alfombras y de besos hecho tu talón que me injuria beso y siembro de flores. Coloco relicarios de mi especie a tu talón mordiente, a tu pisada, y siempre a tu pisada me adelanto para que tu impasible pie desprecie todo el amor que hacia tu pie levanto. Más mojado que el rostro de mi llanto, cuando el vidrio lanar del hielo bala, cuando el invierno tu ventana cierra bajo a tus pies un gavilán de ala, de ala manchada y corazón de tierra. Bajo a tus pies un ramo derretido de humilde miel pataleada y sola, un despreciado corazón caído en forma de alga y en figura de ola. Barro en vano me invi...

Retrato

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 Manuel Machado  (1874-1947) Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed. Unos ojos de hastío y una boca de sed... Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe... Calaveradas, amoríos... Nada grave, Un poco de locura, un algo de poesía, una gota del vino de la melancolía... ¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido; ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido. Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla, media docena de cañas de manzanilla. Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-, tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo. Me acuso de no amar sino muy vagamente una porción de cosas que encantan a la gente... La agilidad, el tino, la gracia, la destreza, más que la voluntad, la fuerza, la grandeza... Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero, a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero. Un destello de sol y una risa oportuna amo más que las languideces de la luna Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-, Con Montmartre y con la Macarena comulgo... Y ant...

Un gato observa cómo se pasa una de sus siete vidas, cómo se viene una de sus siete muertes, tan callando

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Javi Ramos El Mundo Today  CONSIDERA QUE LAS VIDAS SON LOS RONRONEOS QUE VAN A PARAR AL MIAU Subida a su rascador y mirando a través de la ventana de su domicilio de la ciudad de Madrid, esta mañana la gata Loretta ha estado observando cómo se pasa una de sus siete vidas, cómo se viene una de sus siete muertes, tan callando. Tras horas contemplando la calle, el felino ha llegado a la conclusión de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Mientras su dueña estaba fuera trabajando, Loretta ha sido consciente de lo efímera que es la vida. “Este mundo es el camino para los otros seis, que son moradas sin pesar”, ha pensado. “Los placeres y dulzores de estas siete vidas trabajadas que tenemos no son sino corredores y la muerte la celada en que caemos”, ha reflexionado en relación a todo el tiempo que ha perdido lamiendo su propio ano. La gata Loretta considera que las siete vidas son los ronroneos que van a parar al miau, y que por tanto hay que disfrutarlas arañando cortinas y deshilacha...

"Era un niño que soñaba"

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Antonio Machado Campos de Castilla (1912) "Parábolas" (fragmento) Era un niño que soñaba un caballo de cartón.  Abrió los ojos el niño y el caballito no vio.  Con un caballito blanco el niño volvió a soñar;  y por la crin lo cogía...  ¡Ahora no te escaparás!  Apenas lo hubo cogido,  el niño se despertó.  Tenía el puño cerrado.  ¡El caballito voló!  Quedóse el niño muy serio pensando que no es verdad un caballito soñado.  Y ya no volvió a soñar.  Pero el niño se hizo mozo y el mozo tuvo un amor,  y a su amada le decía:  ¿Tú eres de verdad o no?  Cuando el mozo se hizo viejo pensaba: Todo es soñar,  el caballito soñado y el caballo de verdad.  Y cuando vino la muerte,  el viejo a su corazón preguntaba: ¿Tú eres sueño?  ¡Quién sabe si despertó! 

Melancolia

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía. Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas. Voy bajo tempestades y tormentas ciego de sueño y loco de armonía. Ése es mi mal. Soñar. La poesía es la camisa férrea de mil puntas cruentas que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas dejan caer las gotas de mi melancolía. Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo; a veces me parece que el camino es muy largo, y a veces que es muy corto…

"Pasa y olvida"

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) Peregrino que vas buscando en vano un camino mejor que tu camino, ¿cómo quieres que yo te dé la mano, si mi signo es tu signo, Peregrino? No llegarás jamás a tu destino; llevas la muerte en ti como el gusano que te roe lo que tienes de humano… ¡lo que tienes de humano y de divino! Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante! Todavía te queda muy distante ese país incógnito que sueñas… Y soñar es un mal. Pasa y olvida, pues si te empeñas en soñar, te empeñas en aventar la llama de tu vida.

"Canción última"

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Miguel Hernández (1910-1942) "Pintada no vacía"- Pablo Rodríguez-Guy (2007) Pintada, no vacía: pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias. Regresará del llanto adonde fue llevada con su desierta mesa, con su ruinosa cama. Florecerán los besos sobre las almohadas. Y en torno de los cuerpos elevará la sábana su intensa enredadera nocturna, perfumada. El odio se amortigua detrás de la ventana. Será la garra suave. Dejadme la esperanza.

"Peregrino"

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Luis Cernuda (1902-1963) "Desolación de la quimera" ( 1962) ¿Volver? Vuelva el que tenga, tras largos años, tras un largo viaje, cansancio del camino y la codicia de su tierra, su casa, sus amigos, del amor que al regreso fiel le espere. Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas, sino seguir libre adelante, disponible por siempre, mozo o viejo, sin hijo que te busque, como a Ulises, sin Itaca que aguarde y sin Penélope. Sigue, sigue adelante y no regreses, fiel hasta el fin del camino y tu vida, no eches de menos un destino más fácil, tus pies sobre la tierra antes no hollada, tus ojos frente a lo antes nunca visto.

"Romance del Duero"

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Gerardo Diego (1896-1987) Río Duero, río Duero, nadie a acompañarte baja,  nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. Indiferente o cobarde la ciudad vuelve la espalda. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor, palabras. Quién pudiera como tú, a la vez quieto y en marcha, cantar siempre el mismo verso pero con distinta agua. Río Duero, río Duero, nadie a estar contigo baja, ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada, sino los enamorados que preguntan por sus almas y siembran en tus espumas palabras de amor, palabras.

El personaje frente a su autor

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Miguel de Unamuno  (1864-1936) Niebla , cap.XXXI Aquella tempestad del alma de Augusto terminó, como en terrible calma, en decisión de suicidarse. Quería acabar consigo mismo, que era la fuente de sus desdichas propias. Mas antes de llevar a cabo su propósito, como el náufrago que se agarra a una débil tabla, se le ocurrió consultarlo conmigo, con el autor de todo este relato. Por entonces había leído Augusto un ensayo mío en que, aunque de pasada, hablaba del suicidio, y tal impresión pareció hacerle, así como otras cosas que de mí había leído, que no quiso dejar este mundo sin haberme conocido y platicado un rato conmigo. Emprendió, pues, un viaje, acá, a Salamanca, donde hace más de veinte años vivo, para visitarme.

Nivola

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Miguel de Unamuno  (1864-1936) Niebla , cap.XVII                    - Pero ¿te has metido a escribir una novela?          - ¿Y qué querías que hiciese?          - ¿Y cuál es su argumento, si se puede saber?         - Mi novela no tiene argumento, o mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo.           - ¿Y cómo es eso?         - Pues mira, un día de estos que no sabía bien qué hacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajeo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, sin saber lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo ...

"Proverbios y cantares-II" (Fragmentos)

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Antonio Machado (Finales del XIX- Principios del XX) Nuevas Canciones (1917-1930) I El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas;  es ojo porque te ve II Para dialogar,  preguntad, primero;  después... escuchad.  IV Mas busca en tu espejo al otro,  al otro que va contigo.  V Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa.  Adivínala.  VIII Hoy es siempre todavía. 

"Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida"

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Francisco de Quevedo (1580-1645) Las tres edades del hombre. Giorgio Barbarelli da Castelfranco, Giorgione La vida empieza en lágrimas y caca, luego viene la mu con mama y coco, síguense las viruelas, baba y moco, y luego llega el trompo y la matraca. En creciendo, la amiga y la sonsaca; con ella embiste el apetito loco; en subiendo a mancebo, todo es poco, y después la intención peca en bellaca. Llega a ser hombre, y todo lo trabuca; soltero sigue toda perendeca; casado se convierte en mala cuca. Viejo encanece, arrúgase y se seca; llega la muerte, y todo lo bazuca, y lo que deja paga, y lo que peca

"Todo tras sí lo lleva el año breve..."

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  Francisco de Quevedo (1580-1645)  Philippe de Champaigne: "Vanitas" Todo tras sí lo lleva el año breve de la vida mortal, burlando el brío al acero valiente, al mármol frío, que contra el Tiempo su dureza atreve.     Antes que sepa andar el pie, se mueve camino de la muerte, donde envío mi vida oscura: pobre y turbio río que negro mar con altas ondas bebe.     Todo corto momento es paso largo que doy, a mi pesar, en tal jornada, pues, parado y durmiendo, siempre aguijo.     Breve suspiro, y último, y amargo, es la muerte, forzosa y heredada; mas si es ley, y no pena, ¿qué me aflijo?

"¡Cómo de entre mis manos te resbalas...!"

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  Francisco de Quevedo (1580-1645) ¡Cómo de entre mis manos te resbalas! ¡Oh, cómo te deslizas, edad mía! ¡Qué mudos pasos traes, oh, muerte fría, pues con callado pie todo lo igualas! Feroz, de tierra el débil muro escalas, en quien lozana juventud se fía; mas ya mi corazón del postrer día atiende el vuelo, sin mirar las alas. ¡Oh, condición mortal! ¡Oh, dura suerte! ¡Que no puedo querer vivir mañana sin la pensión de procurar mi muerte! Cualquier instante de la vida humana es nueva ejecución, con que me advierte cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.