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Mostrando las entradas etiquetadas como Literatura Hispanoamericana

Autorretrato

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  Rosario Castellanos 1925-1974 Yo soy una señora: tratamiento arduo de conseguir, en mi caso, y más útil para alternar con los demás que un título extendido a mi nombre en cualquier academia. Así, pues, luzco mi trofeo y repito: yo soy una señora. Gorda o flaca según las posiciones de los astros, los ciclos glandulares y otros fenómenos que no comprendo. Rubia, si elijo una peluca rubia. O morena, según la alternativa. (En realidad, mi pelo encanece, encanece.) Soy más o menos fea. Eso depende mucho de la mano que aplica el maquillaje. Mi apariencia ha cambiado a lo largo del tiempo —aunque no tanto como dice Weininger que cambia la apariencia del genio—. Soy mediocre. Lo cual, por una parte, me exime de enemigos y, por la otra, me da la devoción de algún admirador y la amistad de esos hombres que hablan por teléfono y envían largas cartas de felicitación. Que beben lentamente whisky sobre las rocas y charlan de política y de literatura. Amigas… hmmm… a veces, raras veces y en muy...

Monstruos

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Mario Benedetti (1920-2009) Qué vergüenza carezco de monstruos interiores no fumo en pipa frente al horizonte en todo caso creo que mis hueso son importantes para mí y mi sombra los sábados de noche me lleno de coraje mi nariz qué vergüenza no es como la de Goethe no puedo arrepentirme de mi melancolía y olvido casi siempre que el suicidio es gratuito qué vergüenza me encantan las mujeres sobre todo si son consecuentes y flacas y no confunden sed con paroxismo qué vergüenza diosmío no me gusta Ionesco sin embargo estoy falto de monstruos interiores quisiera prometer como Dios manda y vacilar como la gente en prosa qué vergüenza en las tardes qué vergüenza en las tardes más oscuras de invierno me gusta acomodarme en la ventana ver cómo corre la llovizna corre a mis acreedores y ponerme a esperar quizás a esperarte tal como si la muerte fuera una falsa alarma.

Autorretrato

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  Pablo Neruda (1904-1973) Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz, mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza, creciente de abdómen, largo de piernas, ancho de suelas, amarillo de tez, generoso de amores, imposible de cálculos, confuso de palabras, tierno de manos, lento de andar, inoxidable de corazón, aficionado a las estrellas, mareas, maremotos, administrador de escarabajos, caminante de arenas, torpe de instituciones, chileno a perpetuidad, amigo de mis amigos, mudo de enemigos, entrometido entre pájaros, mal educado en casa, tímido en los salones, arrepentido sin objeto, horrendo administrador, navegante de boca y yerbatero de la tinta, discreto entre los animales, afortunado de nubarrones, investigador en mercados, oscuro en las bibliotecas, melancólico en las cordilleras, incansable en los bosques, lentísimo de contestaciones, ocurrente años después, vulgar durante todo el año, resplandeciente con mi cuaderno, monumental de apetito, tigre para dormir, sosegado en la a...

"Caracol"

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  Rubén Darío (1867-1916) Cantos de vida y esperanza (1905) En la playa he encontrado un caracol de oro macizo y recamado de las perlas más finas; Europa le ha tocado con sus manos divinas cuando cruzó las ondas sobre el celeste toro. He llevado a mis labios el caracol sonoro y he suscitado el eco de las dianas marinas, le acerqué a mis oídos y las azules minas me han contado en voz baja su secreto tesoro. Así la sal me llega de los vientos amargos que en sus hinchadas velas sintió la nave Argos cuando amaron los astros el sueño de Jasón; y oigo un rumor de olas y un incógnito acento y un profundo oleaje y un misterioso viento... (El caracol la forma tiene de un corazón.)

"Autorretrato"

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  Nicanor Parra (1914-2018) Considerad, muchachos, esta lengua roída por el cáncer: soy profesor en un liceo obscuro he perdido la voz haciendo clases. (Después de todo o nada hago cuarenta horas semanales). ¿Qué os parece mi cara abofeteada? ¡Verdad que inspira lástima mirarme! Y qué decís de esta nariz podrida por la cal de la tiza degradante.   En materia de ojos, a tres metros no reconozco ni a mi propia madre. ¿Qué me sucede? —Nada. Me los he arruinado haciendo clases: la mala luz, el sol, la venenosa luna miserable. Y todo para qué: para ganar un pan imperdonable duro como la cara del burgués y con sabor y con olor a sangre. ¡Para qué hemos nacido como hombres si nos dan una muerte de animales!   Por el exceso de trabajo, a veces veo formas extrañas en el aire, oigo carreras locas, risas, conversaciones criminales. Observad estas manos y estas mejillas blancas de cadáver, estos escasos pelos que me quedan, ¡estas negras arrugas infernales! Sin embargo yo fui tal com...

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento..."

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Gabriel García Márquez (1927-2014) Cien años de soledad  Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimista...

"El argumento"

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  Álvaro Menen Desleal (1932-2000)      Se había escapado de la escuela. Era la primera vez, y le pareció que la mejor manera de pasar el tiempo sería viendo una película. Depositó su bolso escolar en un tenducho, llegó al cine y compró una localidad barata, listo para sumergirse por noventa minutos en un mundo apasionante. Ya estaban apagadas las luces de la sala, y a tientas buscó un sitio vacío. Los mágicos letreros de la pantalla daban el título de la cinta, la que comenzó de inmediato.       En la película, un pequeño actor hacía el papel de un escolar que, por primera vez, se escapaba de la escuela. Pareciéndole que la mejor manera de llenar el tiempo era en un cine, compra una localidad barata y entra a la sala cuando en la pantalla un actor de pocos años hacía el papel de un escolar que, por primera vez, se fuga de la escuela, y decide ir al cine para pasar el tiempo. El actorcito tomaba asiento en el instante en que, en el film, un niño e...

"El día en que lo iban a matar..."

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  Gabriel García Márquez   (1927-2014) Crónica de una muerte anunciada El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato. «La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros», me dijo. Tenía una reputación muy bien ganada de interprete certera de los sueños ajenos, siempre que se los contaran en ayunas, pero no había advertido ningún augurio aciago en esos dos sueños de su hijo, ni en los otros sueños con árboles que él le había contado en las mañanas que precedieron a su muerte. Tampoco Santiago Nasar recono...

Melancolia

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía. Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas. Voy bajo tempestades y tormentas ciego de sueño y loco de armonía. Ése es mi mal. Soñar. La poesía es la camisa férrea de mil puntas cruentas que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas dejan caer las gotas de mi melancolía. Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo; a veces me parece que el camino es muy largo, y a veces que es muy corto…

"El verso sutil que pasa o se posa"

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) El verso sutil que pasa o se posa Sobre la mujer o sobre la rosa, Beso puede ser, o ser mariposa. En la fresca flor el verso sutil; El triunfo de amor en el mes de abril: Amor, verso y flor, la niña gentil. Amor y dolor. Halagos y enojos. Herodías ríe en los labios rojos. Dos verdugos hay que están en los ojos. ¡Oh, saber amar es saber sufrir! Amar y sufrir, sufrir y sentir, Y el hacha besar que nos ha de herir… ¡Rosa de dolor, gracia femenina; Inocencia y luz, corola divina! Y aroma fatal y cruel espina… Líbranos, Señor, de abril y la flor Y del cielo azul y del ruiseñor, De dolor y amor, líbranos, Señor.

"La bailarina de los pies desnudos"

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) Iba, en un paso rítmico y felino a avances dulces, ágiles o rudos, con algo de animal y de divino la bailarina de los pies desnudos. Su falda era la falda de las rosas, en sus pechos había dos escudos... Constelada de casos y de cosas... La bailarina de los pies desnudos. Bajaban mil deleites de los senos hacia la perla hundida del ombligo, e iniciaban propósitos obscenos azúcares de fresa y miel de higo. A un lado de la silla gestatoria estaban mis bufones y mis mudos... ¡Y era toda Selene y Anactoria la bailarina de los pies desnudos! (Dedicado a Isadora Duncan, famosa bailarina de la época, en la foto)

¿Cómo decía usted, amigo mío?

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) ¿Cómo decía usted, amigo mío? ¿Qué el amor es un río? No es extraño. Es ciertamente un río que, uniéndose al confluente del desvío, va a perderse en el mar del desengaño.

"¡Oh, mi adorada niña!"

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) ¡Oh mi adorada niña!  Te diré la verdad:  tus ojos me parecen  brasas tras un cristal;  tus rizos, negro luto,  y tu boca sin par,  la ensangrentada huella del filo de un puñal.

"Pasa y olvida"

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) Peregrino que vas buscando en vano un camino mejor que tu camino, ¿cómo quieres que yo te dé la mano, si mi signo es tu signo, Peregrino? No llegarás jamás a tu destino; llevas la muerte en ti como el gusano que te roe lo que tienes de humano… ¡lo que tienes de humano y de divino! Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante! Todavía te queda muy distante ese país incógnito que sueñas… Y soñar es un mal. Pasa y olvida, pues si te empeñas en soñar, te empeñas en aventar la llama de tu vida.

"Cuando llgues a amar"

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) Cuando llegues a amar, si no has amado, sabrás que en este mundo es el dolor más grande y más profundo ser a un tiempo feliz y desgraciado. Corolario: el amor es un abismo de luz y sombra, poesía y prosa, y en donde se hace la más cara cosa que es reír y llorar a un tiempo mismo. Lo peor, lo más terrible, es que vivir sin él es imposible.

"Amo, amas"

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) "Puntos de luz"- Marie (2007 Amar, amar, amar, amar siempre, con todo el ser y con la tierra y con el cielo, con lo claro del sol y lo oscuro del lodo: Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo. Y cuando la montaña de la vida nos sea dura y larga y alta y llena de abismos, Amar la inmensidad que es de amor encendida ¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!

"Tarde de trópico"

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) Es la tarde gris y triste.  Viste el mar de terciopelo  y el cielo profundo viste  de duelo.  Del abismo se levanta  la queja amarga y sonora  La onda, cuando el viento canta,  llora,  Los violines de la bruma  saludan al sol que muere.  Salmodia la blanca espuma:  ¡Miserere!  La armonía el cielo inunda,  y la brisa va a llevar  la canción triste y profunda  del mar.  Del clarín del horizonte  brota sinfonía rara,  como si la voz del monte  vibrara.  Cual si fuese lo invisible...  cual si fuese el rudo són  que diese al viento un terrible  león.

"Que el amor no admite cuerdas reflexiones"

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Rubén Darío (Finales del XIX-Principios del XX) Prosas profanas y otros poemas. Señora, Amor es violento,  y cuando nos transfigura  nos enciende el pensamiento  la locura. No pidas paz a mis brazos  que a los tuyos tienen presos:  son de guerra mis abrazos  y son de incendio mis besos;  y sería vano intento  el tornar mi mente obscura  si me enciende el pensamiento  la locura. Clara está la mente mía  de llamas de amor, señora,  como la tienda del día  o el palacio de la aurora.  Y el perfume de tu ungüento  te persigue mi ventura,  y me enciende el pensamiento  la locura. Mi gozo tu paladar  rico panal conceptúa,  como en el santo Cantar:  Mel et lac sub lingua tua.  La delicia de tu aliento  en tan fino vaso apura,  y me enciende el pensamiento  la locura.

Poema 15: "Me gustas cuando callas porque estás como ausente..."

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  Pablo Neruda : Veinte poemas de amor y una canción desesperada  (1924) Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,  y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y est...

"El miedo manda"

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Eduardo Galeano   (1940-2015)   Habitamos un mundo gobernado por el miedo, el miedo manda, el poder come miedo, ¿qué sería del poder sin el miedo? Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse. El hambre desayuna miedo.  El miedo al silencio que aturde las calles.  El miedo amenaza.  Si usted ama tendrá sida.  Si fuma tendrá cáncer.  Si respira tendrá contaminación.  Si bebe tendrá accidentes.  Si come tendrá colesterol.  Si habla tendrá desempleo.  Si camina tendrá violencia.  Si piensa tendrá angustia.  Si duda tendrá locura.  Si siente tendrá soledad. El miedo global Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.  Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.  Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.  Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.  L...