Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Destino

"Leonardo y la novia"

Imagen
Federico García Lorca (1898-1936) Bodas de sangre LEONARDO: Ya dimos el paso; ¡calla! porque nos persiguen cerca y te he de llevar conmigo. NOVIA: ¡Pero ha de ser a la fuerza! LEONARDO: ¿A la fuerza? ¿Quién bajó primero las escaleras? NOVIA: Yo las bajé. LEONARDO: ¿Quién le puso al caballo bridas nuevas? NOVIA: Yo misma. Verdad. LEONARDO: ¿Y qué manos me calzaron las espuelas? NOVIA: Estas manos que son tuyas, pero que al verte quisieran quebrar las ramas azules y el murmullo de tus venas. ¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta! Que si matarte pudiera, te pondría una mortaja con los filos de violetas. ¡Ay, qué lamento, qué fuego me sube por la cabeza!

"Canción de Jinete" (Córdoba lejana y sola...)

Imagen
Federico García Lorca Canciones (1924) Córdoba.  Lejana y sola. Jaca negra, luna grande,  y aceitunas en mi alforja.  Aunque sepa los caminos  yo nunca llegaré a Córdoba. Por el llano, por el viento,  jaca negra, luna roja.  La muerte me está mirando  desde las torres de Córdoba. ¡Ay qué camino tan largo!  ¡Ay mi jaca valerosa!  ¡Ay que la muerte me espera,  antes de llegar a Córdoba! Córdoba.  Lejana y sola.

El sino fatal

Imagen
Ángel Saavedra, Duque de Rivas (1791-1865) Don Álvaro o la fuerza del sino. Acto I, escena VIII (Ábrese la puerta con estrépito después de varios golpes en ella, y entra EL MARQUÉS en bata y gorro con un espadín desnudo en la mano, y detrás dos criados mayores con luces)  MARQUÉS. (Furioso.) Vil seductor... hija infame.  DOÑA LEONOR. (Arrojándose a los pies de su padre.) ¡Padre!!! ¡padre!!!  MARQUÉS. No soy tu padre... aparta... Y tú, vil advenedizo...  DON ÁLVARO. Vuestra hija es inocente... Yo soy el culpado... Atravesadme el pecho. (Hinca una  rodilla.)

"La fuerza del destino"

Imagen
Mecano Descanso dominical (1988)   Nos vimos tres o cuatro veces por toda la ciudad. una noche en el bar del oro me decidí a atacar. Tú me dijiste diecinueve no quise desconfiar pero es que ni mucho ni poco no vi de dónde agarrar. Y nos metimos en el coche mi amigo, tu amiga tú y yo te dije nena dame un beso tú contestaste que no. Empezamos mal y yo que creía que esto era un buen plan.

La escena del balcón

Imagen
William Shakespeare (1564-1616) Romeo y Julieta Bajo el balcón de Julieta. (Romeo entra sin ser visto en el palacio de los Capuleto. Julieta aparece en una ventana) Romeo:- ¡Silencio! ¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente, y Julieta, el sol! ¡Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura! ¡No la sirvas, que es envidiosa! Su tocado de vestal es enfermizo y amarillento, y no son sino bufones los que lo usan, ¡Deséchalo! ¡Es mi vida, es mi amor el que aparece!… Habla… más nada se escucha; pero, ¿qué importa? ¡Hablan sus ojos; les responderé!…Soy demasiado atrevido. No es a mi a quien habla. Las más resplandecientes estrellas de todo el cielo, teniendo algún quehacer ruegan a sus ojos que brillen en sus esferas hasta su retorno. ¿Y si los ojos de ella estuvieran en el firmamento y las estrellas en su rostro? ¡El fulgor de sus mejillas avergonz...