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Traducen al lenguaje normal los poemas de Lorca

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  Xavi Puig El Mundo Today EL "ROMANCERO GITANO" PASA A TITULARSE "LOS GITANOS Y SUS MOVIDAS" Alianza Editorial está ultimando la traducción de la obra poética de Federico García Lorca «al lenguaje normal que utilizamos habitualmente las personas». El proyecto nace, según sus responsables, «de la necesidad de llegar a los nuevos lectores en vez de esperar que sean ellos quienes se acerquen a propuestas literarias muy alejadas de las tendencias de hoy en día». Aunque la iniciativa no cuenta con el beneplácito de los académicos más puristas, en los centros de enseñanza es vista como «una luz al final del túnel». Tras leer algunos de los poemas ya traducidos, muchos alumnos han confirmado que «se entiende todo a la primera y ves al autor como un pavo que tiene sus empanadas mentales y sus rollos igual que tú». Los traductores apenas han podido conservar versos originales, aunque sí han intentado ceñirse «al espíritu del texto». Uno de los cambios más discutidos es el q

Campaña de la RAE contra el uso del inglés en publicidad

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LORCA Y LA MUERTE

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Egloga I (fragmento adaptado)

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  Garcilaso de la Vega Siglo XVI El dulce lamentar de dos pastores Salicio juntamente y Nemoroso, he de contar, sus quejas imitando; cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas, los amores, (de pacer olvidadas) escuchando (…) Salicio: ¡Oh más dura que mármol a mis quejas, y al encendido fuego en que me quemo más helada que nieve, Galatea!, estoy muriendo, y aún la vida temo; témola con razón, pues tú me dejas, que no hay, sin ti, el vivir para qué sea. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado, de ti desamparado, y de mí mismo me avergûenzo agora. ¿De un alma te desdeñas ser señora, donde siempre moraste, no pudiendo de ella salir un hora? Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Nemoroso: Corrientes aguas, puras, cristalinas, árboles que os estáis mirando en ellas, verde prado, de fresca sombra lleno, aves que aquí sembráis vuestras querellas, hiedra que por los árboles caminas, torciendo el paso por su verde seno: yo me vi tan ajeno que de puro contento con vuestra soledad me

Autorretrato de Cervantes

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Miguel de Cervantes Saavedra. (1547-1616) Novelas ejemplares (prólogo)  Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener pacien

Retrato de Julia

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  Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999) La saga fuga de JB Y quizá sea este el momento y lugar adecuados para insertar un retrato de Julia, de cuyo rostro, hasta ahora, sólo se han hecho escasas y fugaces precisiones, cuando otra cosa merecen su frente, un poquito respingona, que daba gracia al conjunto, ahora algo triste; los ojos de rosa sobre fondo mate, ojos alabastrinos surcados de azules venas; las orejas oscuras y brillantes, convidando a libar en ellas las mieles primeras del amor; la nariz espaciosa, con una breve arruga vertical, dramática como si dijéramos; la boca endrina y fosca, con la suave y brillante pelusilla del melocotón maduro; las mejillas inteligentes, espabiladas, decididas; los pómulos, rojos y gordezuelos; el pelo, con rosados matices de nácar; la barbilla, larga y oscura, que cuando se levantaba salía el sol, aunque en plural; el cuello, partido por un hoyuelo que se ofrecía fragante como depósito de besos, y las pestañas redonditas, con mucho de garza en la

Por qué Góngora y Valle-Inclán adoran a la Rosalía (en defensa de la lengua motomami)

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Alberto Torres Blandina valenciaplaza.com, 24/03/2022  Hacía tiempo que no veía a tanta gente haciendo el ridículo. El disco Motomami de Rosalía ha puesto en evidencia una vez más que cada español cree que el mundo necesita su opinión de mierda, en palabras de Los Punsetes. Y con opinión de mierda me refiero a opinar sin siquiera haber escuchado el disco, utilizando generalidades, prejuicios y la falacia del perro de paja: me invento a mi enemigo y lo ataco a mis anchas. Porque la Rosalía que muchos critican... -que no compone y solo mueve el culo -que es un producto de la industria -que se ha vendido al reggeatón y lo comercial ...queda desmentida a dos clics y una escucha completa del disco, que pocos de los que la critican han hecho. Son demasiado listos como para  informarse. En lugar de debatir, los seguidores de Rosalía nos pasamos el tiempo desmintiendo acusaciones clasistas (el reggeatón nunca será música de verdad), misóginas (es solo una cara guapa) y de aquellos a los que se

"Ay, mamá"

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  Rigoberta Bandini 2022 Tú que has sangrado tantos meses de tu vida Perdóname antes de empezar Soy engreída y lo sabes bien. A ti que tienes siempre caldo en la nevera Tú que podrías acabar con tantas guerras Escúchame... Mamá, mamá, mamá Paremos la ciudad Sacando un pecho fuera al puro estilo Delacroix Mamá, mamá, mamá Por tantas ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma... Todas las ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma... Tú que amarraste bien tu cuerpo a mi cabeza Con ganas de llorar, pero con fortaleza Escúchame.. Mamá, mamá, mamá Paremos la ciudad Sacando un pecho fuera al puro estilo Delacroix Mamá, mamá, mamá Por tantas ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma.. Todas las ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma Vivan las ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma.. No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas Sin ellas no habría humanidad ni habría belleza Y lo sabes bien Lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo (Lo sabes bien) lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo Escúchame Mamá, mamá, mamá

Planto de Pleberio (adaptación)

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                                                                           FERNANDO DE ROJAS                 La Celestina  ,  ACTO XXI Siglo XV ` ``[TEXTO ADAPTADO] PLEBERIO.- ¡Ay, ay, noble mujer! Nuestro gozo en el pozo, nuestro bien todo se ha perdido. ¡No queramos más vivir! Y para que este dolor te dé más pena, para que acabes más pronto en el sepulcro, para que no llore solo la pérdida dolorosa de ambos, ves allí a la que tú pariste y yo engendré hecha pedazos. La causa la supe porque ella me la contó, y aún más por extenso me la contó su sirvienta. Ayúdame a llorar esta vejez herida. ¡Oh mi hija y mi bien todo! Sería muy cruel sobrevivirte. Mis sesenta años eran más dignos de la sepultura que tus veinte. Se alteró el orden natural en el morir por la tristeza que te aquejaba. ¡Oh mis canas salidas para sufrir, mejor hubiera sido que la tierra gozara de vosotras que de aquellos cabellos rubios, que todavía veo presentes! Me sobran días duros para vivir, me quejaré de la muerte, la

Los amores de Calisto y Melibea, y la muerte de Calisto (adaptación)

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  FERNANDO DE ROJAS                 La Celestina  ,  ACTO XIX Siglo XV ` ``[TEXTO ADAPTADO] CALISTO.- ¡Oh, mi señora y mi bien todo! ¡Oh, corazón mío! MELIBEA.- ¡Oh dulce sobresalto! ¿Es mi señor de mi alma, es él? No lo puedo creer. ¿Llevabas un rato escuchando? ¿Por qué me dejabas cantar desvaríos con mi ronca vo de cisne? Todo se alegra en este huerto con tu llegada. Mira la luna, qué clara se nos muestra, mira las nubes como huyen, escucha el agua que corre de esta fuentecilla, ¡qué suave murmullo lleva entre las frescas hierbas! Escucha los altos cipreses, cómo se dan paz unas ramas con otras por la intercesión de un viento templado que las mueve. Mira sus quietas sombras qué oscuras están, preparadas para encubrir nuestro placer. Lucrecia, ¿qué sientes, amiga? ¿Disfrutas mirando? CALISTO.- Pues señora y gloria mía, si quieres mi vida, que no cese tu suave canto. Que no sea peor mi presencia, con la que te alegras, que mi ausencia, que te apena. MELIBEA.- ¿Qué quieres que ca

Muerte de Celestina (adaptación)

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  FERNANDO DE ROJAS                 La Celestina  ,  ACTO XII Siglo XV ` ``[TEXTO ADAPTADO] PÁRMENO.- ¿A dónde iremos, Sempronio? ¿A la cama a dormir o a la cocina a almorzar? SEMPRONIO.- Tú vete adonde quieras que, antes de que se haga de día, yo quiero ir a ver a Celestina para cobrar mi parte de la cadena. Que es una puta   vieja, no le quiero dar tiempo a que se invente alguna ruindad que nos deje fuera. PÁRMENO.-   Tienes razón, se me había olvidado. Vamos los dos, y si se pone así, asustémosla para que no lo haga, que en temas de dinero no hay amistad que valga. SEMPRONIO.- ¡Ce, ce, calla!, que duerme junto a esta ventanilla. Ta, ta, señora Celestina, ábrenos. CELESTINA.- ¿Quién llama? SEMPRONIO.- Abre, que son tus hijos. CELESTINA.- No tengo yo hijos que anden a esta hora por la calle. SEMPRONIO.- Ábrenos a Pármeno y Sempronio, que nos venimos acá almorzar contigo. CELESTINA.- ¡Oh locos traviesos! Entrad, entrad. ¿Cómo venís a esta hora, que ya amanece? ¿Qué habé

La transformación de Melibea (adaptación)

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  FERNANDO DE ROJAS                 La Celestina  ,  ACTO X Siglo XV ` ``[TEXTO ADAPTADO] MELIBEA.- ¡Oh, pobre de mí! ¡Oh, desdichada doncella! ¿Y no habría sido mejor acceder ayer a las peticiones de Celestina, cuando vino de parte de aquel señor, cuya vista me cautivó, y contentarle a él y sanarme a mí, que no tener ahora que descubrir a la fuerza mi herida, cuando ya no me lo agradezca, cuando ya tal vez, desconfiando de que mi respuesta fuera buena, haya puesto sus ojos en el amor de otra? ¡Cuánto mejor hubiera sido acceder cuando me rogaron que tener que ofrecerme ahora a la fuerza ¡Oh mi fiel criada Lucrecia! ¿Qué dirás de mí? ¿Qué pensarás de mi cabeza, cuando me veas proclamar lo que a ti nunca quise descubrir? ¡Cómo te espantarás de ver cómo rompo mi honestidad y mi vergüenza, que siempre, como doncella encerrada y virtuosa, acostumbré tener! No sé si habrás adivinado de dónde viene mi dolor. ¡Oh, si vinieses ya con la intermediaria de mi salud! ¡Oh Dios soberano! A ti, que to