Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Luis Cernuda

"No decía palabras"

Imagen
  Luis Cernuda (1902-1963) Los placeres prohibidos (1931) No decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe. La angustia se abre paso entre los huesos, remonta por las venas hasta abrirse en la piel, surtidores de sueño hechos carne en interrogación vuelta a las nubes. Un roce al paso, una mirada fugaz entre las sombras, bastan para que el cuerpo se abra en dos, ávido de recibir en sí mismo otro cuerpo que sueñe; mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne, iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Auque sólo sea una esperanza porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.

"Peregrino"

Imagen
Luis Cernuda (1902-1963) "Desolación de la quimera" ( 1962) ¿Volver? Vuelva el que tenga, tras largos años, tras un largo viaje, cansancio del camino y la codicia de su tierra, su casa, sus amigos, del amor que al regreso fiel le espere. Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas, sino seguir libre adelante, disponible por siempre, mozo o viejo, sin hijo que te busque, como a Ulises, sin Itaca que aguarde y sin Penélope. Sigue, sigue adelante y no regreses, fiel hasta el fin del camino y tu vida, no eches de menos un destino más fácil, tus pies sobre la tierra antes no hollada, tus ojos frente a lo antes nunca visto.

"Te quiero"

Imagen
Luis Cernuda (1902-1963) "Los placeres prohibidos" Te lo he dicho con el viento jugueteando como un animalillo en la arena o iracundo como órgano tempestuoso; te lo he dicho con el sol, que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes; te lo he dicho con las nubes, frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas; te lo he dicho con las plantas, leves caricias transparentes que se cubren de rubor repentino; te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra; te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría, con el hastío, con las terribles palabras. Pero así no me basta; más allá de la vida quiero decírtelo con la muerte, más allá del amor quiero decírtelo con el olvido.

"No decía palabras..."

Imagen
Luis Cernuda (1902-1963) No decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe. La angustia se abre paso entre los huesos, remonta por las venas hasta abrirse en la piel, surtidores de sueño hechos carne en interrogación vuelta a las nubes. Un roce al paso, una mirada fugaz entre las sombras, bastan para que el cuerpo se abra en dos, ávido de recibir en sí mismo otro cuerpo que sueñe; mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne, iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Aunque sólo sea una esperanza, porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

"Contigo"

Imagen
Luis Cernuda (1902-1963) ¿Mi tierra? Mi tierra eres tú. ¿Mi gente? Mi gente eres tú. El destierro y la muerte para mi están adonde no estés tú. ¿Y mi vida? Dime, mi vida, ¿qué es, si no eres tú?

"Si el hombre pudiera decir lo que ama..."

Imagen
Luis Cernuda (1902-1963) Si el hombre pudiera decir lo que ama,  si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo  como una nube en la luz;  si como muros que se derrumban,  para saludar la verdad erguida en medio,  pudiera derrumbar su cuerpo,  dejando sólo la verdad de su amor,  la verdad de sí mismo,  que no se llama gloria, fortuna o ambición,  sino amor o deseo,  yo sería aquel que imaginaba;  aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos  proclama ante los hombres la verdad ignorada,  la verdad de su amor verdadero.  Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien  cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;  alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina  por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,  y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu  como leños perdidos que el mar anega o levanta...

"Donde habite el olvido"

Imagen
Luis Cernuda (Primera mitad del siglo XX) Donde habite el olvido, En los vastos jardines sin aurora; Donde yo sólo sea Memoria de una piedra sepultada entre ortigas Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. Donde mi nombre deje Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, Donde el deseo no exista. En esa gran región donde el amor, ángel terrible, No esconda como acero En mi pecho su ala, Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, Sometiendo a otra vida su vida, Sin más horizonte que otros ojos frente a frente. Donde penas y dichas no sean más que nombres, Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, Disuelto en niebla, ausencia, Ausencia leve como carne de niño. Allá, allá lejos; Donde habite el olvido.