"Tarde de trópico"

(Finales del XIX-Principios del XX)


Es la tarde gris y triste. 
Viste el mar de terciopelo 
y el cielo profundo viste 
de duelo. 

Del abismo se levanta 
la queja amarga y sonora 
La onda, cuando el viento canta, 
llora, 

Los violines de la bruma 
saludan al sol que muere. 
Salmodia la blanca espuma: 
¡Miserere! 

La armonía el cielo inunda, 
y la brisa va a llevar 
la canción triste y profunda 
del mar. 

Del clarín del horizonte 
brota sinfonía rara, 
como si la voz del monte 
vibrara. 

Cual si fuese lo invisible... 
cual si fuese el rudo són 
que diese al viento un terrible 
león.

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