Rima LXXXV: A Elisa

(Segunda mitad del siglo XIX)



Para que los leas con tus ojos grises,
para que los cantes con tu clara voz,
para que se llenen de emoción tu pecho
hice mis versos yo.

Para que encuentren en tu pecho asilo
y le des juventud, vida, calor,
tres cosas que yo no puedo darles,
hice mis versos yo.

Para hacerte gozar con mi alegría,
para que sufras tú con mi dolor,
para que sientas palpitar mi vida,
hice mis versos yo.

Para poder poner antes tus plantas
la ofrenda de mi vida y de mi amor,
con alma, sueños rotos, risas, lágrimas
hice mis versos yo.

Entradas populares de este blog

Tratado II: El clérigo de Maqueda

Testamento de Don Quijote

El final de Don Juan

La Celestina: Prólogo

Los amantes de Teruel: de la leyenda a la historia

"Mar"

"El caso del difunto Mr. Elvesham"

Twice told tale

"¿No es cierto, ángel de amor...?": la escena del sofá

"Bullying"