"Me ha herido recatándose en la sombra...-"

(Segunda mitad del siglo XIX)


RIMA XLVI

Me ha herido recatándose en las sombras,
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello y por la espalda
partióme a sangre fría el corazón.

Y ella prosigue alegre su camino,
feliz, risueña, impávida. ¿Y por qué?
Porque no brota sangre de la herida.
Porque el muerto está en pie.


Entradas populares de este blog

Tratado II: El clérigo de Maqueda

Testamento de Don Quijote

El final de Don Juan

La Celestina: Prólogo

Los amantes de Teruel: de la leyenda a la historia

"Mar"

"El caso del difunto Mr. Elvesham"

Twice told tale

"¿No es cierto, ángel de amor...?": la escena del sofá

"Bullying"