Anónimo Lazarillo de Tormes (1554) Hube de buscar el cuarto, y éste fue un fraile de la Merced, que las mujercillas que digo me encaminaron, al cual ellas le llamaban pariente. Gran enemigo del coro y de comer en el convento, perdido por andar fuera, amicísimo de negocios seglares y visitar, tanto que pienso que rompía él más zapatos que todo el convento. Éste me dio los primeros zapatos que rompí en mi vida; mas no me duraron ocho días, ni yo pude con su trote durar más. Y por esto, y por otras cosillas que no digo, salí de él.
Anónimo Lazarillo de Tormes (1554) Estábamos en Escalona, villa del duque della, en un mesón, y dióme un pedazo de longaniza que la asase. Ya que la longaniza había pringado y comídose las pringadas, sacó un maravedí de la bolsa y mandó que fuese por él de vino a la taberna. Púsome el demonio el aparejo delante los ojos, el cual, como suelen decir, hace al ladrón, y fue que había cabe el fuego un nabo pequeño, larguillo y ruinoso, y tal que, por no ser para la olla, debió ser echado allí. Y como al presente nadie estuviese sino él y yo solos, como me vi con apetito goloso, habiéndome puesto dentro el sabroso olor de la longaniza, del cual solamente sabía que había de gozar, no mirando qué me podría suceder, pospuesto todo el temor por cumplir con el deseo, en tanto que el ciego sacaba de la bolsa el dinero, saqué la longaniza y muy presto metí el sobredicho nabo en el asador, el cual mi amo, dándome el dinero para el vino, tomó y comenzó a dar vueltas al fuego, que...
Silvio Rodríguez 11/11/2003 Concierto en Santiago de Chile por el 30 aniversario de Salvador Allende Desde los tiempos más remotos vuelan los ángeles guardianes, siempre celosos de sus votos contra atropellos y desmanes. Junto a las cunas infantiles, junto los tristes moribundos, cuentan que velan los gentiles seres con alas de otro mundo. Cuando este ángel surca el cielo, no hay nada que se le asemeje. El fin de su apurado vuelo es la sentencia de un hereje. No se distraiga ni demore, todo es ahora inoportuno. Va rumbo al campo de las flores donde la hoguera espera a Bruno. (1)
Joaquín Tamargo Del blog Paraíso no fiscal (...) ¿Qué es un cani realmente? Bueno, un cani es una persona que está las veinticuatro horas del día (y alguno dijo en su día que por la noche también) escuchando reggaeton. Va vestido completamente barroco, llevando todo recargadísimo, tanto el cani en sí como su coche. (...) El cani es el que lleva la gorra de béisbol con su peinado típico a lo mohicano, el chándal, el abrigo, el altavoz (aunque también valga el móvil, con el altavoz puesto), los oros, los zapatos con muelles, las plataformas… Y por último, dos puntos extraídos de la Frikipedia:
Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Diario de un poeta recién casado (1916) Parece, mar, que luchas —¡Oh desorden sin fin, hierro incesante!— por encontrarte o porque yo te encuentre. ¡Qué inmenso demostrarte, en tu desnudez sola —sin compañera… o sin compañero según te diga el mar o la mar—, creando el espectáculo completo de nuestro mundo de hoy! Estás, como en un parto, dándote a luz —¡con qué fatiga!— a ti mismo, ¡mar único!, a ti mismo, a ti sólo y en tu misma y sola plenitud de plenitudes, …¡por encontrarte o porque yo te encuentre!
Anónimo. Romancero viejo. Siglo XV Madrugaba el conde Olinos mañanita de San Juan, a dar agua a su caballo a las orillas del mar. Mientras el caballo bebe canta un hermoso cantar; las aves que iban volando se paraban a escuchar: Bebe, mi caballo, bebe, Dios te me libre del mal: de los vientos de la tierra y de las furias del mar. De altas torres del palacio, la reina le oyó cantar: -Mira, hija, cómo canta la sirena de la mar. -No es la sirenita, madre, que ésta tiene otro cantar; es la voz del conde Olinos que por mis amores va. -Si es la voz del conde Olinos, yo le mandaré matar, que para casar contigo, le falta sangre real. Guardias mandaba la reina al conde Olinos buscar: que le maten a lanzadas y echen su cuerpo a la mar. La infantina, con gran pena, no cesaba de llorar; él murió a la medianoche y ella a los gallos cantar. a ella como hija de reyes la entierran en el altar, a él como hijo de condes u...
Ana María Matute (1926-) El polizón del Ulises (1965) La historia que voy a contar arranca de cierta noche de mayo, en casa de las tres señoritas. Ocurrió hace tiempo, pero la verdad es que lo mismo pudo ocurrir hace cien años, que dentro de otros cien, que ayer, o que hoy. Porque esta es solo la historia de un muchachito que, un buen día, creció. Pues bien, cierta noche de mayo, de cualquier año, de cualquier país, llamaron con tres fuertes aldabonazos a la puerta de las tres señoritas. Las tres señoritas se llamaban Etelvina, Leocadia y Manuelita. Las tres eran hermanas, huérfanas de un rico terrateniente, y solteras. Ninguna de las tres se casó, porque:
José Luis Coll (1931-2007) El diccionario de Coll Abantronar: Dejar, desamparar a una persona o cosa, en día de tormenta. Abarrimiento : Cansancio, fatiga, fastidio o molestia que siente el encargado del servicio de limpieza. Abdamen : Cavidad que en el cuerpo de las mujeres contiene principalmente los intestinos. Abiertamiente : Que miente con toda franqueza y sin reserva. Abundiente : Que posee dientes en cantidad copiosa, numerosa. Acagóse : Final violento o trágico, después de una abundante o desordenada comida. Acobordar : Amedrentar, causar o poner miedo, mientras se adorna la tela con bordaduras o filigranas de hilatura. Acojinamiento : Sentir pavor ante los cojines. Esta sensación era frecuente entre los sultanes y emires del Califato de Córdoba, cuando las innumerables mujeres del harén se aproximaban al marido con pretensiones de ser poseídas. Acondonar : Ceñir o sujetar con un condón. Acoñar : Fabri...
Strambotic publico.es (14/04/2014) Hace ya 9 años, en 2005, cómo pasa el tiempo, El País se regodeaba de que una de sus lectoras había acuñado el término "mileurista", para definir "aquel joven licenciado, con idiomas, posgrados, másters y cursillos (...) que no gana más de 1.000 euros. Gasta más de un tercio de su sueldo en alquiler, porque le gusta la ciudad". Quien nos iba a decir que aquel palabro, de indudable sesgo peyorativo, se iba a convertir en aspiracional apenas una década después. ¿Mileurista? Quién pudiera. Lo que se lleva a hora es el miseurista. Emprendemos como un solo hombre el séptimo año de la Gran Crisis y lo hacemos con el morral repleto de neologismos forjados en esta realidad cambiante y preapocalíptica. Frente a la neolengua oficial, que trata de ocultar la realidad con eufemismos, llega la jerga cruda e irónica de los foros de internet. -Lonchafinista. N. 1. Dícese del ama de casa que pide en el mercados 100 gramos de jamón de york en lo...
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha (1615) Capítulo LXIIII- Que trata de la aventura que más pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le habían sucedido Y una mañana, saliendo don Quijote a pasearse por la playa armado de todas sus armas, porque, como muchas veces decía, ellas eran sus arreos, y su descanso el pelear, y no se hallaba sin ellas un punto, vio venir hacia él un caballero, armado asimismo de punta en blanco, que en el escudo traía pintada una luna resplandeciente; el cual, llegándose a trecho que podía ser oído, en altas voces, encaminando sus razones a don Quijote, dijo: —Insigne caballero y jamás como se debe alabado don Quijote de la Mancha, yo soy el Caballero de la Blanca Luna, cuyas ...