"La aurora"

Poeta en Nueva York (1929)


La aurora de Nova York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas
La aurora de Nova York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprueban con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Entradas populares de este blog

"España es así: los canis"

"¿No es cierto, ángel de amor...?": la escena del sofá

Los frutos de la educación

Planto de Pleberio (adaptación)

Modas

La Celestina: acto XII: Muerte de Celestina

Deber de hija

"Mar"

"El diccionario de Coll"

II: "Lo que sucedió a un hombre bueno con su hijo"