Sueña Alonso Quijano

(1899-1986)
La rosa profunda (1975)


El hombre se despierta de un incierto
sueño de alfanjes y de campo llano
 y se toca la barba con la mano
 y se pregunta si está herido o muerto.
 
¿No lo perseguirán los hechiceros
que han jurado su mal bajo la luna?
Nada. Apenas el frío. Apenas una
dolencia de sus años postrimeros.
 
El hidalgo fue un sueño de Cervantes
  y don Quijote un sueño del hidalgo.
El doble sueño los confunde y algo
 
está pasando que pasó mucho antes.
Quijano duerme y sueña. Una batalla:
los mares de Lepanto y la metralla.

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