«Hola, Rosalía: te has olvidado una tilde»

David Amores


Un grupo de alumnos de cuarto de la ESO se dedica a corregir las faltas de ortografía que cometen los famosos en Internet

El uso de la ortografía en las redes sociales es un tema que no ha pasado desapercibido para un grupo de 26 alumnos de cuarto de la ESO del IES Cuatro Villas de Berlanga en Badajoz. Se hacen llamar «Detectives de la ESO» y se dedican a corregir -con mucha educación- a personalidades famosas que cometen errores ortográficos en las redes.Detrás de esta iniciativa está Alejandro Galán, un profesor de Geografía e Historia de 25 años que se inspiró en el caso de un instituto brasileño en el que sus alumnos repasaban sus conocimientos de inglés corrigiendo faltas ortográficas de los famosos a través de las redes sociales. «Me encantó la idea y me dije que con la de problemas que tenemos con nuestro propio idioma, ¿por qué no hacemos algo parecido?», explicaba Galán en declaraciones a Europa Press. 

"La poesía, al alcance de los niños"

Gabriel García Márquez
EL PAÍS, 27/01/198I




Un maestro de literatura le advirtió el año pasado a la hija menor de un gran amigo mío que su examen final versaría sobre Cien años de soledad. La chica se asustó, con toda la razón, no sólo porque no había leído el libro, sino porque estaba pendiente de otras materias más graves. Por fortuna, su padre tiene una formación literaria muy seria y un instinto poético como pocos, y la sometió a una preparación tan intensa que, sin duda, llegó al examen mejor armada que su maestro. Sin embargo, éste le hizo una pregunta imprevista: ¿qué significa la letra al revés en el título de Cien años de soledad? Se refería a la edición de Buenos Aires, cuya portada fue hecha por el pintor Vicente Rojo con una letra invertida, porque así se lo indicó su absoluta y soberana inspiración. La chica, por supuesto, no supo qué contestar. Vicente Rojo me dijo cuando se lo conté que tampoco él lo hubiera sabido.Ese mismo año, mi hijo Gonzalo tuvo que contestar un cuestionario de literatura elaborado en Londres para un examen de admisión. Una de las preguntas pretendía establecer cuál era el símbolo del gallo en El coronel no tiene quien le escriba. Gonzalo, que conoce muy bien el estilo de su casa, no pudo resistir la tentación de tomarle el pelo a aquel sabio remoto, y contestó: «Es el gallo de los huevos de oro». Más tarde supimos que quien obtuvo la mejor nota fue el alumno que contestó, como se lo había enseñado el maestro, que el gallo del coronel era el símbolo de la fuerza popular reprimida. Cuando lo supe me alegré una vez más de mi buena estrella política, pues el final que yo había pensado para ese libro, y que cambié a última hora, era que el coronel le torciera el pescuezo al gallo e hiciera con él una sopa de protesta.

"Hablar"

Féliz de Azúa




Debían de ser las noticias de Telecinco. Preguntaban a unos estudiantes su opinión sobre la Constitución y era para echarse a llorar. No por la Constitución, sino por cómo se expresaban. Casi siempre que le preguntan a un ciudadano, es para echarse a llorar. Uno de los mozos, valenciano él, decía algo así como: "Es muy chula, joé, pero si hay que cambiarla, pues se cambia". Luego miraba estólidamente a la cámara y al poco añadía: "Y ya está". A veces son los políticos quienes farfullan, o esos arcaicos al par que ubicuos futbolistas. "Hemos venido a ganar porque necesitamos no perder para tener los puntos porque, bueno, necesitamos ganar, así que bueno, vamos a hacer lo que sea para no perder y a ver qué pasa". Todos los días, a todas horas se pueden oír frases inconexas, enunciados infantiles, discursos gaseosos emitidos por agujeros cerebrales disfrazados de autoridad. Si un número creciente de españoles no sabe hablar es porque no sabe razonar. Por eso gritan. ¡Menuda herencia han dejado siglos de educación nacional-católica y hordas de ministros!Pero luego aparecía un campesino analfabeto de Honduras. Preguntado por el incisivo reportero sobre "qué sentía al haber perdido a toda su familia tras el huracán Mitch", este hombre con su gorro de paja entre las manos y la cabeza gacha, respondió: "Excuse que no acierte a contestarle debidamente, mi pensamiento es ahora otro, vea, ¿qué voy a hacer con los sentimientos durante lo que me reste de vida?". Cito de memoria, era mucho más limpio. Cada vez que aparece un indio, un niño mexicano o nicaragüense, pobrísimos campesinos, familias de la miseria suburbial latinoamericana, se expresan con toda exactitud y una viveza cervantina. Son más pobres que nosotros, pero sólo en dinero. Lo que es en espíritu...

"Por qué la reina de Inglaterra recibió a Boris Johnson con bolso en su casa"


Isabel II y Boris Johnson

El encuentro entre la reina Isabel II y el nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, que fue elegido para suceder a Theresa May en el cargo, dejó un peculiar detalle que no ha pasado desapercibido. Para que el nombramiento se hiciera efectivo, Johnson tenía que ser investido por la monarca, que le recibió en audiencia en el palacio de Buckingham con un apretón de manos y un bolso colgando de su antebrazo. 

La niña que ama a Aquiles

Arturo Pérez Reverte
XLSemanal (2019) 



La historia de hoy es una historia de resistencia y de gloria. Una historia de gente que no se rinde. De padres y niños dispuestos a vender cara su piel. Y no se trata de buscar en el pasado: ocurrió hace sólo unos días en un colegio argentino; pero si imaginan ustedes otro lugar, personajes y asunto, podría ocurrir en cualquier sitio. Especialmente –y por eso me detengo en ello– también en España. En estos tiempos grises en que cualquier independencia intelectual es aplastada desde la escuela, cuando lo que se busca es igualar a todos los críos en la mediocridad penalizando la brillantez y la inteligencia, la de la niña que ama a Aquiles me parece una historia ejemplar. Me enteré de ella hace poco, por casualidad, y busqué ponerme en contacto con el padre. Lo conseguí ayer mismo. Y como me lo contó, lo cuento.

"¡Estos jóvenes de hoy en día!"

José Ovejero


Una forma infalible de detectar a quien se acerca a los 40 --más que canas, arrugas o la traición a sus ideales de antaño-- es la aparición del hábito de proferir necedades sobre los jóvenes, hábito que probablemente le quedará, como el de hurgarse la nariz, hasta el día de su muerte.

Es uno de esos comportamientos tan enraizados en los humanos que, como la menstruación o la producción de esperma, parece responder al funcionamiento del reloj biológico. Es un fenómeno que no respeta culturas ni épocas: ya en un papiro egipcio un escriba se quejaba del comportamiento y la falta de respeto de los jóvenes y desde entonces filósofos, personajes ilustres y analfabetos han creído su deber expresar desprecio por la siguiente generación.

Publican las obras completas de Juan Ramón Jiménez revisadas por el corrector del móvil




EL CORRECTOR DEL MÓVIL INSISTE EN LLAMAR "JAJAJA RABO JIMÉNEZ" AL AUTOR-


Tras varios años de trabajo, el autocorrector del móvil ha terminado de revisar la obra completa de Juan Ramón Jiménez, que se ofrece por primera vez en varios volúmenes completamente corregidos. Esta edición desmitifica la imagen de un Juan Ramón ajeno a la ortodoxia ortográfica y que, por ejemplo, acostumbraba a sustituir las ges por jotas.

“El autocorrector del móvil ha añadido una nueva dimensión a la obra de Juan Ramón a quien, por cierto, insiste en llamar ‘Juan Ramoneda Jaén’, ‘Jus Ricardo Jiménez’ o ‘Jajaj Rabo Jiji’”, explicaba ayer el director de la edición durante la presentación. Según dice, el proceso de revisión ha obligado a reescribir la obra íntegra de Juan Ramón en el móvil “y pulsar la primera palabra que proponía el propio móvil para darla por válida y sustituir la original e incorrecta”.

Se ha facilitado a los medios el primer capítulo de “Platónico y yo”, la obra más difundida del escritor, y se reproduce a continuación.

Platónico y yo
   Platónico es pesquero, pelota, suave, tan Barcelona por fuera que se diría todo de algoritmo, que no lleva Huelva. Sólo los esperanza de azadón de sus ojiplática son Duero cual dos escaramuza de crisálida negro.
   Lluevo deje sucio y se va al Prado Museo Paseo del Prado, s/n, 28014 Madrid, y acicala tibia con su hombre, rozándolas a piñón, las florecillas rosado, Celestina y El Guardaespaldas … Lo llamo dulcemente: “¿Platónico?”, y viene a mí con un trompeta alegría que parece que se ríe en no sé qué castaña idiota…
    Come cuando le Domingo (añadir al calendario). Le gustan las Mónica Naranjo, las mandarinas, las UCI moscatel, todas de ambrosía; los hijoputa moratoria, con su cristalina gotita de mierda…
   Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro como de pisapapeles. Cuando Pradillo sobre él, los domingos (añadir al calendario), por las últimas callejas del puerto puerto pueblo, los hombres del Cantabria, vestidos de limpieza y despacho, se quedan mirándolo:    —Tiene azadón…   Tiene acero. Acero y plata de lunático, al mismo tiempo en Barcelona 18ºC.

"Era un niño que soñaba"

Campos de Castilla (1912)
"Parábolas" (fragmento)

Era un niño que soñaba
un caballo de cartón. 
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio. 
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar; 
y por la crin lo cogía... 
¡Ahora no te escaparás! 
Apenas lo hubo cogido, 
el niño se despertó. 
Tenía el puño cerrado. 
¡El caballito voló! 
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado. 
Y ya no volvió a soñar. 
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor, 
y a su amada le decía: 
¿Tú eres de verdad o no? 
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar, 
el caballito soñado
y el caballo de verdad. 
Y cuando vino la muerte, 
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño? 
¡Quién sabe si despertó! 

Melancolia

(Finales del XIX-Principios del XX)




Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
Voy bajo tempestades y tormentas
ciego de sueño y loco de armonía.

Ése es mi mal. Soñar. La poesía
es la camisa férrea de mil puntas cruentas
que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
dejan caer las gotas de mi melancolía.

Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto…


"El verso sutil que pasa o se posa"

(Finales del XIX-Principios del XX)



El verso sutil que pasa o se posa
Sobre la mujer o sobre la rosa,
Beso puede ser, o ser mariposa.

En la fresca flor el verso sutil;
El triunfo de amor en el mes de abril:
Amor, verso y flor, la niña gentil.

Amor y dolor. Halagos y enojos.
Herodías ríe en los labios rojos.
Dos verdugos hay que están en los ojos.

¡Oh, saber amar es saber sufrir!
Amar y sufrir, sufrir y sentir,
Y el hacha besar que nos ha de herir…

¡Rosa de dolor, gracia femenina;
Inocencia y luz, corola divina!
Y aroma fatal y cruel espina…

Líbranos, Señor, de abril y la flor
Y del cielo azul y del ruiseñor,
De dolor y amor, líbranos, Señor.

"La bailarina de los pies desnudos"

(Finales del XIX-Principios del XX)




Iba, en un paso rítmico y felino
a avances dulces, ágiles o rudos,
con algo de animal y de divino
la bailarina de los pies desnudos.

Su falda era la falda de las rosas,
en sus pechos había dos escudos...
Constelada de casos y de cosas...
La bailarina de los pies desnudos.

Bajaban mil deleites de los senos
hacia la perla hundida del ombligo,
e iniciaban propósitos obscenos
azúcares de fresa y miel de higo.

A un lado de la silla gestatoria
estaban mis bufones y mis mudos...
¡Y era toda Selene y Anactoria
la bailarina de los pies desnudos!

(Dedicado a Isadora Duncan, famosa bailarina de la época, en la foto)

¿Cómo decía usted, amigo mío?


(Finales del XIX-Principios del XX)



¿Cómo decía usted, amigo mío?
¿Qué el amor es un río? No es extraño.
Es ciertamente un río
que, uniéndose al confluente del desvío,
va a perderse en el mar del desengaño.

"¡Oh, mi adorada niña!"

(Finales del XIX-Principios del XX)



¡Oh mi adorada niña! 
Te diré la verdad: 
tus ojos me parecen 
brasas tras un cristal; 
tus rizos, negro luto, 
y tu boca sin par, 
la ensangrentada huella
del filo de un puñal.

"Diez claves para detectar a una choni"

África Silvelo Gabriel
para Inviptus


Las chonis, también conocidas como canis o poligoneras siguen una serie de normas que si eres capaz de detectar, significará que estás ante un espécimen de primera.

Chonis y canis

 Iker Peña Hernández


Los 2000 son sinónimo de música electro, pantalones de campana, pitillos y plataformas, pero también de chonis y canis. ¿Qué es ser una choni? ¿Y un cani? ¿Qué les diferencia del resto? Ambos llaman la atención a kilómetros de distancia y su vocabulario se reduce a las mil palabras, la mayoría malsonantes e inventadas.

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