Monstruos

(1920-2009)


Qué vergüenza
carezco de monstruos interiores
no fumo en pipa frente al horizonte
en todo caso creo que mis hueso
son importantes para mí y mi sombra
los sábados de noche me lleno de coraje
mi nariz qué vergüenza no es como la de Goethe
no puedo arrepentirme de mi melancolía
y olvido casi siempre que el suicidio es gratuito
qué vergüenza me encantan las mujeres
sobre todo si son consecuentes y flacas
y no confunden sed con paroxismo
qué vergüenza diosmío no me gusta Ionesco
sin embargo estoy falto de monstruos interiores
quisiera prometer como Dios manda
y vacilar como la gente en prosa
qué vergüenza en las tardes qué vergüenza
en las tardes más oscuras de invierno
me gusta acomodarme en la ventana
ver cómo corre la llovizna corre a mis acreedores
y ponerme a esperar quizás a esperarte
tal como si la muerte fuera una falsa alarma.

Entradas populares de este blog

"¿No es cierto, ángel de amor...?": la escena del sofá

"El caso del difunto Mr. Elvesham"

"España es así: los canis"

Tratado I: el ciego

Tratado II: El clérigo de Maqueda

Égloga III

Tratado III: El escudero

Tratado I: la longaniza y el poste

"Mar"

"Carta de D. Quijote a Dulcinea del Toboso"